Historias de plantas
La historia que se esconde detrás de algunas plantas de cultivo.
Dé donde vienen, su domesticación, su introducción en Europa, cómo ha cambiado la actitud europea al respecto a través de los siglos y, finalmente, cómo han influido los cambios de nuestras exigencias en las propias plantas.
La domesticación del tomate
En algún momento decisivo de la historia del tomate, alguien decidió plantar y cultivar tomates en vez de recolectarlos como fruto silvestre. Ése fue el primer agricultor de tomates de la historia y tomando esa decisión cambió el futuro del tomate para siempre. Cuándo o dónde ocurrió esto, no lo sabremos nunca con seguridad.
Algunas personas suponen que los tomates se cultivaron por primera vez en Perú y Ecuador (en la zona donde se originó el tomate hace miles de años). Esta área ha sido el hogar de muchas civilizaciones complejas, culminando en los Incas, pero no se han encontrado pruebas que demuestren que cultivasen tomates.
Machu Pichu. Ruinas Incas en Perú.
Fotógrafo: Allard Schmidt. Copyright free
Otros dicen que los humanos cultivaron tomates por primera vez en México, unos 6.500km más al norte. Es cierto que, cuando los europeos llegaron a México en el s.XVI, los pueblos nativos llevaban ya mucho tiempo cultivando tomates como alimento.
Independientemente de dónde se comenzara a cultivar el tomate, habría tenido el aspecto semejante de los tomates silvestres. Sin embargo, cada vez que recolectaban los tomates cultivados, podían utilizar las semillas de los mejores (por ej. los más grandes o más dulces) para plantar nuevas tomateras. Así, seleccionando los mejores tomates para su cultivo, obtuvieron plantas con tomates cada vez mejores. Este proceso de convertir una planta silvestre en una planta buena para los humanos se llama domesticación. Así es como los tomates silvestres fueron convirtiéndose en los tomates que comemos hoy en día.

